El año pasado, un joven deportista profesional de la NBA vino a mi consulta. Por motivos de confidencialidad, no revelaré su nombre.
Tras varios exámenes, le diagnosticamos un testículo retráctil, una afección que suele estar relacionada con el exceso de calor, la fricción y la compresión prolongada en la zona de la ingle. Antes de hablar del tratamiento, le hice una pregunta sencilla:
“¿Qué sueles usar durante los entrenamientos?”
Me miró y dijo:
“Nada. Entreno sin ropa interior. Los calzoncillos me molestan demasiado. No me siento libre en mis movimientos. Cuando entreno, quiero estar completamente concentrado. No quiero que la ropa interior me interrumpa.”
Esa respuesta se me quedó grabada...